SOS Sanidade alerta del cierre de casi 800 camas en hospitales del SERGAS en verano.
Me provoca enorme pereza tener que escribir un año más sobre temas que, tristemente, ya se han hecho habituales de nuestros veranos. Tanto es así, que las noticias ya no lo son tanto puesto que parece que esta serie de despropósitos se ha normalizado y a nadie sorprenden.
Cada uno de ellos mereció anteriormente críticas en este blog, tantas como años en las que se repiten; pero vayamos por partes, como dijo "Jack el destripador".
En el número uno del ranking se sitúa el titular que da luz a esta crónica: el cierre de camas en los hospitales. Esto se traduce, como la propia noticia aclara, que los enfermos, en vez de ocupar una cama "normal", se tienen que contentar con compartir pasillo con otros desgraciados como él y sus respectivos acompañantes (quienes los tengan).
Que me corrija alguien, pero yo, que como tanta gente me he visto en estas situaciones, nunca me encontré con el presidente de la Xunta, ni en primera persona, ni atendiendo a un pariente de primer grado en los pasillos del Canalejo, el CHUAC, o cómo le quieran llamar. Otro tanto me ocurrió en el HULA, hospital de Lugo, en el que tuve que pasar semanas y semanas y tampoco apareció tirado en los pasillos alguno de los próceres de la ciudad amurallada. Conclusión, o que disfrutan de una salud de hierro o se van a la privada, porque no quiero pensar que puedan tener algún trato de favor por mor de sus respectivos cargos.
Entiendo que otro tanto pasará en el resto de hospitales, sean competencia de quién sean. En este país todo lo arreglamos con demagogia, derivadas y opiniones "de salón", mientras no nos toca estar "en el ajo", que a los mandamases no les toca nunca, claro.
Los problemas, señores, hay que abordarlos y solucionarlos cuando se inician. Al tipo que se le ocurrió cerrar camas, había que hacerle un monumento a la ineptitud. Es la solución más pírrica que he visto en mi vida. Habrá que buscar otras alternativas, como por ejemplo sin ir más lejos, mantenerlas abiertas.
Otro clásico estival y totalmente relacionado con esta estación del año, viene a ser la tan demandada playa fluvial pública lucense, tema que surge con más fuerza cuanto más calienta el sol y asignatura siempre pendiente para el siguiente curso.
Al final, para ir tirando, un pantalán habilitado para piragüistas y compartido de aquella manera con bañistas o una plataforma de estoico diseño pretenden disimular lo indisimulable. Parece mentira que con los quilómetros de ribera que jalonan al Padre Miño a su paso por el Concello de Lugo, no exista un lugar en el que las administraciones se pongan de acuerdo para acometer algo que debería haberse hecho hace décadas, mientras uno y otro verano los lucenses sin posibles se refrescan en donde Dios les da a entender. Esto, evidentemente, no aplica a quienes pueden disfrutar, previo pago, del Club Fluvial y ni mucho menos, a los responsables de este desastre que esos sí estarán bronceándose y refrescándose en donde sus billeteras les permitan, ajenos a sus obligaciones para con los administrados.
Por último, no menos importante, las noticias de los incendios forestales. Esto es otro déjà vu, pero real. Todos los años por estas fechas, la misma canción. Alarma para los afectados y consecuentemente reporteros de prensa y televisión a pie de fuego. Allí, pero bien alejados de las llamas, los de siempre para la foto, ataviados con chalecos como si viniesen de apagar el fuego o de hacer algo y con algún manifiesto político que esgrimir para escurrir el bulto de paso que posan para hacer que hacen.
Lo que no falla es la solución que todos ellos apuntan y nadie aborda, incluso el tonto del pueblo también, que no es otra que limpiar los montes y entornos poblacionales. Entonces, si tenemos clara la solución y disponemos de los medios legales y no se cuántos organismos que en teoría velan por el asunto forestal y el medio ambiente en diversas administraciones, ¿por qué no se implementan en tiempo y forma?
Habrá que preguntarle al catedrático que cierra las camas de los hospitales, que ese a lo mejor tiene la respuesta.
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