Polémica en las fiestas de A Milagrosa: el BNG y el PSOE censuran que haya reinas y damas y ven partidismo del PP
Confieso que tanta tontería me tiene desubicado y a punto de tirar la toalla por todo lo que me concierne y sobre lo que no puedo hacer nada para evitarlo. En cualquier caso, siempre me quedará el derecho al pataleo y desahogarme escribiendo lo que me venga en gana cuidando, eso sí, no meter la pata no vaya a ser que con la actual "libertad de expresión" me vaya para "el caldero" por equivocarme en el concepto de libertad, al igual que ocurría en tiempos pretéritos de la otra censura sufrida durante décadas.
En este caso, por razones obvias de orígenes dado que soy de nacimiento, infancia y adolescencia "milagrosista" lucense, me encuentro obligado a escribir un par de líneas sobre los intelectuales y catedráticos que deciden por su cuenta y riesgo que, a partir de ahora, hay que suprimir la figura de "la reina de las fiestas", según acabo de leer en el diario "El Progreso" del que soy fiel lector diario desde hace muchas décadas.
Bien les vale que esta decisión no la hubieran tomado en Valencia, sin ir más lejos, porque probablemente les hubiesen convertido en eunucos en un pis-pas por rebelación popular.
Es decir, cada uno se atreve, a lo que se atreve, donde se atreve y con quién se atreve. Alguno busca su minuto de gloria, que nunca tuvo y probablemente nunca más tendrá, al tiempo que pretende conseguir cuatro votos más para las próximas elecciones, mientras ignora el concepto global de las cosas y la trascendencia de sus manifestaciones o decisiones.
Muy especialmente dedicado a algunas expresiones de los talibanes que pretenden cargárselo todo en aras a nosequé consignas feministas, progresístas y otras tantas tonterías más -ístas, he de manifestar en voz alta que las reinas de las fiestas no son "cachos de carne" (sic.) como algún iluminado de estos ha referido sobre el asunto. Las reinas de las fiestas son jóvenes con ilusión por sentirse protagonistas, guapas y reinas por un día y el único que pueda ver "cachos de carne" es el depravado que hace semejantes afirmaciones y aquellos que pretenden acabar con esta parte protocolaria, sin más intenciones, de las fiestas de cualquier lugar de nuestra geografía.
Mención especial merece también la alusión a las tradicionales bombas y fuegos artificiales que según estos engendros intelectuales habría que suprimir.
Las fiestas, son fiestas, y como tales tendremos que asumirlas. Conste que soy el primero que no voy a ninguna, pero que por proximidad exista alguna en que la gente se divierta, las reinas reinen, los gaiteiros toquen por las calles y las bombas sigan su curso, no pienso erigirme en objetor de fiestas.
Para los de piel fina, añado que tuve y tengo perros, enfermos y estados de ánimo que para nada coinciden con la algarabía general, pero si la cosa es muy grave, con unos tapones para los oídos en las horas críticas se soluciona el problema. Al final, es un día, dos o tres y tal y como proclaman muchos los que se quejan de esto, "hay que ser tolerantes". Pues eso, pontifiquen menos y toleren.
Quiero pensar que, siguiendo el más puro estilo de estas gentes que ocasionalmente tienen un puesto de gobierno, en las fiestas patronales de cada lugar, pueblo o ciudad, habría que plantarle fuego al santo con peana incluida, y sacar en procesión un poster XXL del gobernante de turno, al más puro estilo talibán, para a continuación, en vez de sesión vermú, pasar a leer unos versos de García Montero o del poeta afín al Régimen de turno sentados en el suelo y agarrados de la mano en el campo de la fiesta.
Después, unos abrazos, unas aguas minerales, y todos para casa, sin bombas, sin reinas, sin vermú y sin orquesta, para celebrar lo "guays y progres" que somos y lo bien que nos va a ir con estos cambios.
Y con eso ya comemos todos (y todas) y las legiones de idiotas que nos invaden por momentos.
































