Libro digital en colegios: ¿Error o acierto?
El asunto de la enseñanza acaba de dividirse en dos etapas:
Desde los griegos hasta 2014, y de 2014 en adelante.
Ha nacido una nueva raza de escolares.
¿Dónde quedan los tiempos en que nuestros escolares llenaban las calles soportando sobre sus espaldas mochilas que les hacían parecer el jorobado de Notre Dame, o tortugas Ninja de camino a sus cloacas?.
En España hemos cosechado varias generaciones de lisiados de espalda por culpa de las puñeteras mochilas y los veinte kilos de libros que les hacían portar en ellas.
Hay sherpas en el Tibet que no cargan tanto.
¿Y ahora, qué hacemos con los libros que ya no pueden aprovechar los hermanos menores?.
¿Cómo pueden pintarrajear la pantalla del portátil al igual que hacían con los libros?
Lo que ya no sé es lo que se va a hacer con las imprentas, las librerías y todo lo que generaban en su redor los libros de texto.
Supongo que se irán para sus casas, mientras las tengan.
Y lo que es peor, ¿cómo se va a copiar en los exámenes?.
No termino de ver al chaval con el portátil escondido entre las piernas, como antaño se hacía con los libros, para copiar.
La parte mejor es para los padres: cero gasto en libros, bolis, escuadras y cartabones y toda cuanta mariconada había que comprar para nada.
Además, todo ello para ser unos de los escolares más burros del Continente; eso basándose en la media, ya que hay algún burro suelto que no alcanza la media y que puede llegar, incluso, a brillante político.
A los hechos me remito.




























