sábado, 7 de marzo de 2020

Si te seguimos es por lo bien que te explicas


El noticiero de hoy se presta al chiste de Eugenio de los años ochenta, basado en los Santos Evangelios y su conocida cita: “dentro de poco, ya no me veréis, y poco después, me volveréis a ver”, a lo que respondían los discípulos, decía Eugenio con su gracia especial, “Maestro, si te seguimos es por lo bien que te explicas”
Pues bien, tengo por aquí recogido algún titular que por su peculiar redacción que induce a la confusión, me ha recordado al célebre Eugenio y, en el mejor de los casos, obliga a leerlos de nuevo para conseguir interpretar su contenido. Vamos allá.

Emgrobes aplaude la actuación de la Policía Local por la venta de productos falsificados



Desconozco qué es “Emgrobes”, aunque cabe deducir que se trata de una asociación de comerciantes locales; sea lo que sea, tengo dudas de que se pueda llegar a aplaudir que la Policía Local venda productos falsificados.
 No me imagino un tenderete en el mercadillo del sábado con policías vendiendo productos falsificados gritando “me los sacan de las manos…”.

Las ratas dejaron sin semáforos la zona de Fonte dos Ranchos.


No conocía la voracidad de las ratas lucenses, tampoco veo a una rata hincándole el diente a la base de un semáforo sin que tenga que acudir después al ortodoncista de guardia. La rata, aunque las hay grandes como conejos, no tiene cuerpo suficiente como para echar abajo un semáforo, con lo cual convendría aclarar el asunto de las ratas lucenses y de qué manera se llevaron los semáforos; aunque no deberíamos descartar la posibilidad de que los semáforos se los haya cargado algún conductor desesperado por la tardanza en ponerse en verde. Los semáforos lucenses son reconocidos por ser los únicos de España en los que algunos conductores aprovechan el tiempo que están en rojo para preparar oposiciones o alguna asignatura de carreras universitarias, con excelente aprovechamiento académico. También se han dado casos de haberse puesto en verde y de nuevo en rojo sin que hubiera pasado ni el primer coche, aunque muy probablemente, claro, el conductor remiso estuviera concentrado estudiando para el próximo examen.


Sánchez recurre a Alonso para reprochar a Casado su rechazo al diálogo con Torra.


Me vino al recuerdo la célebre escena de Groucho Marx en la que, como siempre, la liaba; en aquel caso sobre las poco comprensibles cláusulas de un contrato: “...La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”..., y así continuaba enredándose cada vez más. Pues tanto así me ha ocurrido con este titular que merece sin duda repetir lectura.


La Guardia Civil localiza a una mujer que circulaba por A Coruña con varios muebles sobre su cabeza.


Esto es lo que viene en llamarse "tener la cabeza bien amueblada".                                   
Dependiendo del tamaño de los muebles que portara sobre su cabeza, la dificultad de la Guardia Civil por localizarla hubiera variado.

No es lo mismo cargarse encima una banqueta que una mesilla de noche y, mucho menos, un armario de tres cuerpos.

En el último caso, es evidente que te localizan a medio kilómetro, si es que antes no te has aplastado los piños contra el suelo con el peso del armario.

Al leer el titular, cabría pensar que la buena de la mujer estaba llevándose a pinrel para su domicilio un dormitorio de IKEA, para de este modo evitar el coste del transporte, que no es barato; no obstante, profundizando en la noticia, aclara que los muebles los portaba en un vehículo, lo cual ya explica un poco más el titular y lo hace más inteligible.



Seis meses de cárcel por disparar una escopeta de balines con dos cuchillos en un parque con niños.

Yo, como tantos niños de mi época, tuve una escopeta de balines con la que disparaba a todo lo que se me ponía delante, excepto humanos; el titular nos remite a un individuo –no niño- que se puso a disparar cuchillos con una escopeta de balines en un parque.
En principio, leyendo el titular, no se sabe si disparó balines o la propia escopeta, o niños o cuchillos; el caso es que disparó, eso sí, y por ello está en la cárcel que es en donde tiene que estar.

jueves, 5 de marzo de 2020

Sexagenarios

Un octogenario atropella a un sexagenario en pleno casco urbano de Antas de Ulla.





Hoy me voy a saltar a la torera la seña de identidad de mi blog presente en su encabezamiento, que trata, siempre en clave de humor, los diferentes titulares de prensa que a mi criterio se prestan a ello.

Y es que me temo que hoy, humor, lo que se dice humor, no voy a poder encontrar al titular por más que me esfuerce en ello, por lo que voy directamente al grano.






Señor redactor: necesito urgente explicación del porqué de las etiquetas periodísticas en los titulares de las noticias en función de las edades de los protagonistas en tono subliminalmente, y subrayo lo de subliminalmente, peyorativo.

En este caso, como en tantos otros, se nos informa de que un octogenario atropella a un sexagenario; o sea, viejo por un lado, viejo por otro; una merienda de viejos, vaya. 






No nos aclara si el accidente fue presenciado por un quincuagenario o si asistió al herido en primera instancia un cuadragenario que pasaba por allí; porque esas edades también tienen su correspondiente calificación, ¿sabe usted?

¿A qué viene esa continua clasificación, calificación y correspondiente cita, en función de las edades a partir de los sesenta años? 

¿Por qué no se habla con la misma profusión de los quincuagenarios o, en su caso, cuadragenarios?

No puedo negar que me encuentro especialmente concernido por el hecho de tener más de sesenta tacos, pero eso no me resta criterio ni capacidad de abstracción para justificar mi desvarío de hoy.

No es mi caso, pero conozco a muchos sexagenarios, septuagenarios y octogenarios que corren maratones, se suben a una bicicleta o a un escenario, hablan, opinan en radio y televisión o escriben, con tanta habilidad, o más, que muchos de los que están por debajo de ese listón de edad que se empeñan en pasarnos por delante de la vista diariamente y situarlo como un muro divisorio entre dos grandes grupos de personas en función de sus edades.





Insto por lo tanto a los señores periodistas a que, a partir de hoy, etiqueten en función de la edad a todos los noticiables tengan la edad que tengan, de tal modo que podamos ver titulares como el que atropellan a un treintagenario, que desapareció un cuadragenario o que en tal sitio protagonizó un altercado un quincuagenario.

Sensu contrario, también puedo admitir que supriman todo este tipo de segmentaciones efectistas y se limiten a redactar los titulares de las noticias sin enfatizar sobre las edades de sus protagonistas, aunque después las reflejen en el artículo en aras a la fidelidad de la información.

La sensibilidad de la "tercera edad", a la que llegará todo el mundo que no la palme antes, se lo agradecerá.

domingo, 1 de marzo de 2020

Atracar con arte e ingenio

Entra a comprar unas zapatillas y se va con 580 euros de la caja.



Esto no es un atraco ni nada que se le parezca.

Lo hace cualquiera que tenga ganas o necesidad de entrar nuevamente en la trena.

Lo único que tienes que procurar es que el dueño del local que vas a atracar no sea un armario de tres cuerpos  y más bruto que tú, ya que en ese caso cabe la posibilidad de que entres con dientes y salgas sin ellos, con lo cual en la cárcel vas a tener que comer por una pajita hasta que te donen unos dientes y, para más inri, sin haber robado nada.


En contraposición con lo anterior, para atraco ingenioso con sobresaliente "cum laude" el que se ha montado un nota de Riveira que, para aquellos que no hayan visto la noticia en la prensa, se la comento yo.

Resulta que el "científico" este pensó que la mejor forma de realizar un atraco rompiendo las lunas de un local, no sería cogiendo una tapa de alcantarilla -con lo que pesa- o un adoquín y lanzarlos contra las cristaleras; estos métodos le debieron de parecer un tanto prosaicos y anticuados por lo que, aprovechando los carnavales optó por disfrazarse de guerrero medieval enfundándose dentro de una armadura, metálica claro, y hacer él mismo de alternativa a la tapa de alcantarilla o adoquín para penetrar en el establecimiento.




La idea, en sí, es una genialidad; que se vayan jubilando los "aluniceros" profesionales con su antiguo modus operandi de estampar los coches de culo contra los escaparates, con el escándalo que hace eso y lo perjudicados que quedan los coches, si bien esto último no tiene importancia ya que siempre son robados.

Con el método "riveirita", que debería de patentarlo ya, tu vas por la calle tan tranquilo con tu disfraz de Conde de Andrade, o Don Quijote -desconozco el modelo de armadura que escogió el bicho- y de repente, sin llamar mucho la atención, te chantas contra la luna de la primera joyería que encuentras, trincas lo que te parezca y sales por donde has entrado completamente indemne y a salvo de cualquier cortadura producida por los cristales que has roto, eso sí, con la misma movilidad que pueda tener un hombre-rana con aletas haciendo 100 metros valla.

Hasta aquí, perfecto; ahora bien, yo creo que en primero de la carrera de delincuencia, se dará alguna asignatura en la que se explique a los futuros cacos que un robo o atraco consta de dos partes elementales, a saber: el propio acto delictivo y la huida posterior del lugar de la comisión del delito sin riesgo de que te detengan.

Esto, en delincuencia política y financiera se lleva a rajatabla y los artistas saben y aplican la lección perfectamente, no hay más que ver la espantá de Puigdemont y su clá a miles de kilómetros del Palacio de la Generalitat inmediatamente después de haber cometido su acto delictivo, y en cuanto a los delitos económicos, los que huyen no son los delincuentes, sino los billetes propiamente dichos, que van a parar a Andorra, Jersey, las Islas Caimán y similares, pero huida, lo que se dice huida, existe en este caso también.




De todos modos nuestro amigo riveirense debió faltar a la clase en que explicaban lo de la huida ya que el día de autos no le dio tiempo siquiera a cruzar la calle, dado el peso de la armadura, y cuando quiso darse cuenta ya tenía a dos coches patrulla y cuatro números de la policía esperándole con las esposas preparadas en la acera de enfrente, aguantándose la risa como buenamente podían.

En todo caso, mis felicitaciones por ese I+D+I regenerador de la delincuencia clásica barbanzana, si bien  convendría, por el bien de sus usuarios, perfeccionarlo un poco ya que así, no van a ninguna parte que no sea la Comisaría.



lunes, 24 de febrero de 2020

apellidos sin nombre

Casado fulmina a Alonso y recupera a Iturgaiz en Euskadi




El titular me recuerda a los de la prensa deportiva cuando nos informan sobre un presidente que cesa a un entrenador de fútbol, que sería en el caso de Alonso, y en el de Iturgáiz la recuperación de un jugador que le permite alinearlo de nuevo ya que se encontraba en el dique seco por una lesión, acumulación de tarjetas u otros motivos; además, el apellido de este último podría pasar perfectamente por el de un defensa de la Real Sociedad.

De todos modos, lo que el redactor quiere transmitir se entiende perfectamente, Alonso se va al guano e Iturgáiz se apunta a cobrar la nómina de fin de mes del saliente.






No obstante, el tema de los políticos destituidos es un asunto tan trivial como habitual, pasan de la pasarela periodística en la que desfilan diariamente, al olvido más absoluto en cuestión de días. 

¿Alguien se acuerda ahora de los Hernando, Soraya Rodríguez y otros portavoces y portavozas que en el mundo han sido y que han resultado fulminados por sus otrora mentores?

Pero el asunto de la redacción del titular en clave futbolística, me ha alejado la cabeza de la política para llevármela al Deporte Rey y a connotaciones más sociológicas que deportivas que llevan un tiempo preocupándome bastante más que la política y a las que no encuentro sentido.




¿Me puede explicar alguien porqué a los árbitros se les nombra por los apellidos? ¿en dónde pone que esto tenga que ser así? 

Puedo citar un montón de ejemplos y de hecho lo voy a hacer: Andradas Asurmendi, Guruceta Muro, Condón Uriz -sí, Condón- Undiano Mallenco, del Cerro Grande, Mateu Lahoz y así todos; por cierto, todos ellos con apellidos más raros que un cardenal sin gafas, ¿en dónde los buscarán?





¿y sus nombres de pila?, ¿no tienen?

Sus respectivos padres y padrinos se hubieran ahorrado el bautizo, con todo el gasto que eso tiene, de saber que su hijo iba a ser árbitro o notario, y digo lo de notario porque, al igual que con los árbitros, ocurre otro tanto con esta raza huérfana de onomástica; la gente los cita o recuerda por sus apellidos:  Lois Puente, Sánchez Andrade, Gil Carnicer y otros tantos cuyo nombre de pila ignora la mayoría de los mortales, pese a haberse dejado sus dineros en sus notarías por el mero hecho de haberles leído la cartilla después de tener que haberle enseñado el D.N.I. y echar la correspondiente firma.




Entonces, si a otros profesionales y personajes públicos, cual es el caso de periodistas y actores, se les conoce por nombre y apellido, pensemos en Carlos Herrera, Ana Rosa Quintana, Andreu Buenafuente, Manolo Lama, Julia Otero, Antonio Banderas, Lola Herrera y todo el etcétera que queramos, ¿quién ha sido el que mutiló el nombre de árbitros y notarios?





Habrá que empezar a pensar que los apellidos predestinan y condicionan en muchos casos tu futura profesión,  y si al nacer tienes la suerte de apellidarte Espinosa de los Monteros, Alvarez de Toledo, Sáenz de Santamaría o similares, lo más probable es que no vayas a ser albañil ni butanero en tu vida y que cuando crezcas, te conviertas en político, árbitro o notario, eso sí, condenado a no tener nombre y por ende, a no recibir regalos por el día de tu santo y verte abocado a celebrarlo de forma totalmente íntima, quizás onanista, ya que a lo peor tu familia más allegada también te conoce y llama por los apellidos.

Conozco más de un caso, advierto.

lunes, 10 de febrero de 2020

Delincuentes y delincuentes.


Detenido un delincuente reincidente por la comisión de varios delitos


Hoy voy a glosar a los delincuentes de "baja intensidad", los de toda la vida,  o sea, esos que si te matan, parece que te matan más que los otros porque -aparte de que te matan de verdad y de repente- no hay detrás del delito "baba política", manipulación informativa ni de otra índole; es un delito en toda regla, y ya está. y como tal, lo tratan los periodistas, no como los otros delincuentes de cuello blanco que te van matando poco a poco y ni te enteras.



Pretendo, en este artículo, reivindicar el atraco Nacional, romper una lanza en favor del delincuente patrio, carpetovetónico, el atracador "cañí", el de siempre, el de toda la vida; muy suyo, muy digno y muy castizo.

Y lo digo porque si bien, en principio, te debería dar igual recibir un navajazo de un señor llamado Dimitri que de otro llamado Manolo, estoy completamente convencido de que es mucho mejor el de "el Manolo". Y me explico:

Con el Manolo, en el ardor de la trifulca,  puedes llegar a tener algún tipo de rollo; imagínate que en el lío que se forma, te abre la cartera y te ve el carnet de socio del Atleti,  si el "pollo" es, por un casual, rojiblanco, te devuelve la cartera y termináis en el bar de la esquina tomando unas birras brindando por Simeone y peleándoos por pagar.





En otro caso, ¿qué valor añadido te puede aportar que te sople la cartera un señor Rumano? ¿Será del Atleti?, va a ser que no; como mucho, si entiende algo de fútbol, será del Steaua de Bucarest, con lo cual, aún es posible que se acentúe la saña por la rivalidad futbolística;  además, con la dificultad idiomática añadida, podría llegar a pensar que cuando tú chillas a consecuencia de las puñaladas infligidas, lo estés haciendo por que seas masoquista, con lo cual, te llevarás unas cuantas más que las estrictamente necesarias para el móvil del atraco.

Era de noche, madrugada ya, en la Gran Vía de Madrid, cuando yo visitaba con frecuencia la Capital; de repente veo una pelea entre una mujer y dos tipos, tiro para allá, entre otras cosas porque iba acompañado, y si tocaba recibir en vez de dar, siempre iría más repartida la cosa; al final conseguimos parar el asunto separando a los contendientes,  pero hete ahí, que uno de ellos la tomó conmigo pensando que le había chorizado el móvil y que estaba compinchado con la paisana, amenazándome en ruso, albanés o lo que fuera. Libré de unos pinchazos, o agujeros, dependiendo del arma que portara -porque arma, portaba, seguro- metiéndome a la carrera en la recepción de un hotel, porque como estos no te entienden, da igual que les expliques que eres padre de familia numerosa que socio del Club Filatélico de Torrelodones, primero te rajan y después preguntan (en idiomas cirílicos).





En cambio, en el mismo Madrid, barrio de Salamanca, calle Serrano para más señas, iba yo un día mirando escaparates de las tiendas en las que compra la gente guapa, porque yo para comprar no tenía posibles, cuando de súbito me abordó un yonki, que andaba más perdido que una monja en un puticlub. A este sí que le entendí todo, era nacional. Me razonó en correcto castellano, jerga del Pozo del tío Raimundo, que necesitaba dinero urgente para meterse un pico porque estaba con "el mono", y que si yo no estaba dispuesto a colaborar, íbamos a tener un problema -más yo que él-  






Lo cierto es que todavía no entiendo muy bien porqué me jugué el bigote negándome a contribuir a su ordenada petición, pero aquel día no estaba yo para muchas coñas y me daba igual tres que treinta y tres; además, pensé que los veinte euros estarían mejor invertidos en comprar una botella de albariño que en financiar una dosis de heroína, entre otras cosas porque el albariño me lo beneficiaría yo, y el pico, el pollo aquel al que no conocía de nada. Al final, en el rifirrafe dialéctico, conseguí darle esquinazo y decidió ir al encuentro de otra víctima propiciatoria a la que bastara con las amenazas y no tuviese que endiñarle un par de navajazos para conseguir los veinte euros, como probablemente pasaría conmigo si hubiera continuado insistiendo en mi negativa a colaborar con su noble causa.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, ¿qué decir del empobrecimiento nacional?. Con la profusión de atracos de ciudadanos del Este, se está produciendo una fuga de capitales que no se llegaría a producir si el atracador fuera autóctono. Quedaría la riqueza redistribuída dentro del Territorio, en vez de ser transferida a aquéllos países.

Están tardando los de UGT y CC.OO. en sindicar a los atracadores de este País, para proteger sus derechos ante tanta competencia desleal. 




Yo creo que deberíamos de hacer lo que los Reyes Católicos hicieron en su momento:  "Cada mochuelo a su olivo". Es decir, los rumanos, a Rumanía. Los albaneses, a Albania, el resto a sus respectivos lugares de origen, y mientras tanto a mí, que me atraque un paisano de Pena Moa que, "malo será" que no terminemos tomándonos unas cañas en la Cervecería de Cuatro Caminos brindando por que el Dépor vuelva a Primera, como le pasó a Joaquín Sabina hace unos cuantos años, sirviendo de inspiración para la composición de su conocido tema "Pacto entre caballeros".